MINDFULNESS

Mindfulness es comenzar un viaje al mundo interior. Palabra traducida del norteamericano que se utiliza para explicar el termino budista “atención plena”, un estado interior en el que ni se juzga, ni se analiza, ni se rechaza ningún pensamiento.

Es un estado en el que la mente descansa, aceptando las emociones y los pensamientos que uno tiene en ese momento, sin necesidad de modificarlos. Cuando la mente alcanza este nivel comienza a desaparecer el estrés y la ansiedad. Pratiahara es la palabra de la que viene el mindfulness, es la fase previa a la meditación como aportación del yoga a nuestra cultura.

Meditar es la mejor forma de comenzar el viaje interior, sin un carácter religioso. La meditación es una técnica que se ha utilizado desde el inicio de los tiempos en la cultura oriental. El amanecer y el atardecer son las mejores horas para trabajar esta disciplina.

La mente está compuesta de pensamientos, de sonidos, formas, sensaciones que forman nuestra realidad, emergen y se desvanecen de forma sucesiva estando en constante movimiento.

Al practicar mindfulness se detiene el flujo incesante de pensamientos. Esta técnica ayuda a acabar con la percepción ilusoria de los objetos ya que el universo no tiene realidad fuera de las ondas mentales. Con la persistencia de la práctica constante se pueden borrar las huellas que han herido la memoria y el recuerdo.

Una vez que se transciende a la individualidad, es la conciencia la que acepta los límites del cuerpo para expandirse de forma infinita.

El objetivo final es llegar a un estado en el que se disuelve la mente con la consciencia universal siendo una gota de agua en el océano. Desaparecen los deseos, el dolor y la dualidad.

Para practicar tanto mindfulness como meditación los mejores aliados son la naturaleza y la soledad.

Estás técnicas requieren de esfuerzo y constancia para conseguir los resultados esperados a corto, medio y largo plazo.

Al comenzar a practicar se empieza a sentir un estado de armonía interior, de concentración y con la práctica habitual se convierte en una herramienta indispensable en el camino de la vida. Se empiezan a ver mejorías en la vida privada, en el trabajo, en el estudio… alcanzando autocontrol, serenidad y equilibrio. Y ya de forma excepcional puede aparecer la trascendencia descrita por la literatura mística, algo realmente complejo debido a nuestra forma de vida.

Se trata de una herramienta al alcance de todos, indiferentemente de las creencias personales.

Cuanto más se intente controlar la mente más difícil se volverá esta tarea, hace miles de años de inventó el yoga para solucionar este problema. A medida que uno da clases de meditación y de mindfulness se da cuenta de que se necesitan asanas o posturas de yoga para poder estirar el diafragma y poder dar más capacidad al pulmón. También se necesita el yoga para estirar la columna y que la meditación sea más consciente y sin molestias a la hora de hacerla.

Muchos autores hablan de que la meditación y el mindfulness se necesitan hacer sentados, puede hacerse tumbado mientras la persona no se duerma.

Las asanas del yoga permiten estirar el tejido conjuntivo liberando a los músculos de la tensión, si no se estira primero es más difícil que la energía fluya por el cuerpo. La energía que alimenta a la mente es la misma que la que alimenta la del cuerpo, cuando esa energía fluye con normalidad aparecen pensamientos equilibrados y un control de las emociones. El yoga es la herramienta primordial para poder practicar meditación o mindfulness de forma efectiva. Es necesario estirar todas las articulaciones, sobre todo la columna vertebral para que el sistema nervioso pueda funcionar de forma efectiva. Los pensamientos están en la mente y la mente está íntimamente ligada con el sistema nervioso.

Por otro lado, están los pranayamas o la respiración como otro punto primordial para poder meditar o practicar mindfulness, ya que se consigue llevar más oxígeno al cerebro y al resto del cuerpo. Hay una íntima relación entre el sistema nervioso, los pensamientos y la respiración, ligados a una compleja química que hace que el cuerpo metabolice de una manera y otra dependiendo de cómo estemos emocionalmente.

Cuando uno no puede controlar la ira, la respiración se agita de forma automática, una respiración calmada puede revertir el proceso. La práctica diaria de ejercicios de respiración hace que el sistema nervioso se regule y se fabriquen hormonas como la melatonina y la serotonina. Al controlar la respiración se facilita la práctica de la meditación

La mente gira en torno a emociones que en ocasiones uno no puede controlar y el deseo de tener lo que no posee, a veces se comporta de forma imprevisible agitando las emociones de forma descontrolada. Los pensamientos se suceden de forma constante, sin poder separarse unos de otros, como deseos, recuerdos, emociones que no llevan a ningún lugar…

El mindfulness hace que los pensamientos se vean desde fuera, como algo ajeno a uno mismo. La mente se agita con asuntos terrenales que generan deseos, pasiones y apegos a lo inevitable.

Cuando uno consigue conectar a su interior en silencio y en paz, es cuando encuentra la liberación de los pensamientos de miedo.

Detrás de la moda del mindfulness se encuentra el yoga y la meditación con una antigüedad de miles de años de practica por los seres humanos y con una eficacia que se sigue comprobando.